





















El 22 de enero de 2026, Estados Unidos completó formalmente su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que marca un punto de inflexión en la gobernanza de la salud pública internacional. Tras casi ocho décadas de participación continua, la salida de uno de los principales actores financieros y técnicos de la organización genera interrogantes relevantes para gobiernos, instituciones de salud, fabricantes de tecnología médica y profesionales de la ingeniería biomédica.
Este artículo analiza las causas de esta decisión y, sobre todo, sus posibles implicaciones para la salud global y para el sector biomédico.
El gobierno estadounidense argumentó que la OMS requería reformas profundas en materia de transparencia, gobernanza y capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias. También señaló un desequilibrio en las contribuciones financieras entre los países miembros y cuestionó el manejo de crisis sanitarias recientes.
Aunque el debate político ha sido intenso, lo cierto es que el proceso de salida se realizó conforme a los mecanismos establecidos, con una notificación formal y un periodo de espera de un año antes de hacerse efectivo.
Estados Unidos era uno de los principales contribuyentes al presupuesto de la OMS. Su retiro implica:
Estas limitaciones financieras podrían afectar iniciativas clave relacionadas con vigilancia epidemiológica, control de enfermedades infecciosas y fortalecimiento de sistemas de salud en países de ingresos bajos y medios.
La OMS cumple un rol central en la coordinación de respuestas ante emergencias sanitarias, la emisión de guías técnicas y la estandarización de buenas prácticas en salud. Sin la participación de Estados Unidos:
Para los sistemas de salud, esto representa un entorno más complejo y con mayores desafíos de coordinación.
Desde la perspectiva biomédica, la salida de Estados Unidos de la OMS tiene efectos indirectos pero relevantes:
En este contexto, la ingeniería biomédica adquiere un papel aún más estratégico para garantizar la seguridad, eficiencia y continuidad operativa de la tecnología médica.
Para países como México, la salida de Estados Unidos de la OMS no implica una ruptura directa, pero sí plantea retos:
La salida de Estados Unidos de la OMS representa uno de los cambios más importantes en la salud pública internacional de los últimos años. Sus efectos se extenderán más allá de la política, impactando la cooperación científica, la gestión de tecnologías de salud y la preparación ante futuras emergencias sanitarias.
Para la comunidad biomédica, este escenario refuerza la importancia de contar con profesionales capacitados, sistemas de gestión tecnológica robustos y una visión estratégica que priorice la seguridad del paciente y la continuidad operativa.
¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?
¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!
Puntuación media / 5. Recuento de votos:
Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.
¡Siento que este contenido no te haya sido útil!
¡Déjame mejorar este contenido!
Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?
Publicar comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.